

Un fiscal norteamericano reprodujo las declaraciones de un acusado detenido por inteligencia en EE.UU.: "El dinero era para la campaña de Cristina Fernández".

Macri presionó para que la Nación le entregue fondos para la creación de una fuerza de seguridad metropolitana. Cristina invitó a Mauricio a La Rosada. Enfriaron la discusión.

El operativo de liberación de dos rehenes de las FARC tuvo como garante a Néstor Kirchner, pero volvió sin éxito. La Presidenta quedó en off-side.

Denunciaron el otorgamiento de franquicias a famosos para comprar autos importados a mitad de precio. Renunció el Director de Ceremonial.

Cristina enfrentó su peor momento: el corte de rutas y el desabastecimiento por la protesta rutal. La Presidenta esgrimió un discurso confrontativo. La situación se agravó más.

El discurso contra el campo de Cristina provocó la reiteración de una película similar a la de diciembre de 2001: "Cacerolas en la calle". El Gobierno los minimizó.

En respuesta a los cacerolazos, Cristina llenó la Plaza de Mayo. Cometió otro bluff: atacó al caricaturista de Clarín Hermegildo Sabat y comenzó la guerra con el multimedios.

Anunciaron la vuelta de los fondos de Santa Cruz depositados en el exterior. La operación se retrasó. Ahora nadie tiene claro dónde están.

El venezolano anunció la nacionalización de Sidor. Cristina, desorientada, pidió explicaciones de manera privada al gobierno bolivariano.
Quedó en el medio.

Un fiscal denunció al secretario de medios Enrique Albistur por la entrega pauta oficial a empresas amigas. Se habría autoadjudicado casi $10 millones.