Alfonsín íntimo

Cuando Alfonsín se consagró presidente tras vencer en las elecciones del 30 de octubre de 1983, la revista La Semana recopiló historias y anécdotas para conocer mejor al líder radical. Aquí le presentamos aquella nota.

Cinco días con Alfonsín

Durante 5 días, periodistas de la revista La Semana acompañaron a Raúl Alfonsín mientras se preparaba para las elecciones y festejaba su victoria. Aquí reproducimos aquella nota.

Ernesto Sábato y su optimismo por el retorno de la democracia

El autor de Ábadon, el exterminador, volcó en un artículo en la revista La Semana sus ideas sobre el regreso de la democracia. Aquí reproducimos la nota.

El recuerdo del vocero de Alfonsín

Federico Polak fue el portavoz de Alfonsín durante su presidencia y ofrece su testimonio sobre la administración del radical en la vuelta de la democracia.

Testimonios del 30 de octubre

El renacer democrático de 1983 implicó una apertura social, cultural y política de alcance insospechado. Las elecciones del 30 de octubre de 1983 fueron un momento esperado con muchas ansias por infinidad de personas.

Escribe Federico G. Polak

(ex vocero de Raúl Alfonsín)

Hoy sabemos que en 1983, por una vez al menos, a la Argentina la acompañó la suerte. Tuvo al presidente adecuado en su alborada democrática, recuperó la república y formuló el reproche a los responsables del terror de estado. No había otro. Era él. Lo sabemos ahora. Los que lo votaron y los que no lo votamos. No sabemos, en cambio,  cuántas de sus acciones recogerá la historia, si el juicio a las juntas, la integración regional, el haber terminado el mito del peronismo invencible o haberle dado la carta de ciudadanía con el Pacto de Olivos. Pero sí sabemos que es para todos nosotros el padre de la democracia (pese a que, como él dice, aún no haya llegado la igualdad que acompañe a la libertad) cualquiera sea nuestro signo político. Estamos en paz con él. Y en deuda. Hemos dejado de ser aquello que alguna vez provocó en Juan Carlos Portantiero un lamento antológico referido al menoscabo y la falta de valoración de su figura, escrito en el prólogo de “Memoria Política”. Es un capítulo cerrado. Alfonsín ocupa su lugar en la historia como el símbolo de la democracia. La realidad en que se convirtiera aquella esperanza que simbolizaba su rostro en la tapa de Newsweek (“100 days of hope” era el título de un ejemplar de 1984).

Pero hay un Alfonsín que está con nosotros en su vida diaria, cubierta por una privacidad de celosía. Cómo se debe. Dentro de la integridad de su familia y su círculo de amigos, que son muchos. El Alfonsín que a la par de transitar su propia circunstancia, no sólo se pone en lugar del otro para comprenderlo (otra lección política), sino que se preocupa por las circunstancias de los demás que corren paralelas con la propia. El que conoce cada paso que damos, y también cada tropiezo, y ocurre presuroso en nuestra ayuda. Ese Alfonsín cotidiano también merece un homenaje. El Alfonsín recatado que camina por la calle o se sienta a la mesa de un restaurante como cualquiera. Y recibe saludos, y no piedras.