LAS COMPLICACIONES
TOP 3
- Ir al supermercado. El rotulado impreciso de los alimentos complica la tarea de hacer las compras. Son pocos los productos que informan en sus etiquetas si contienen o no gluten.
- Salir a comer. Encontrar un restaurante que ofrezca un menú especial para celíacos es una hazaña en Buenos Aires.
- Que la billetera aguante. Los alimentos específicos elaborados sin gluten cuestan hasta 5 veces más que los comunes.