La relación bilateral quedará opacada
por la crisis
Si hasta ahora la Argentina estaba casi ausente de la agenda estadounidense, a partir de ahora se volverá invisible. Los expertos consultados por Perfil.com coincidieron en que el próximo mandatario no tendrá tiempo para Latinoamérica.
Por Carolina Thibaud

Pese a algún que otro roce, por el tema de la valija o por la cuestión de los houldouts, la relación entre la Argentina y Estados Unidos fue casi inexistente durante toda la gestión de George W. Bush. Para muchos, esto implicó un significativo paso atrás en materia de relaciones internacionales, sobre todo desde la era de las “relaciones carnales”.

Con el final de la era Bush a la vuelta de la esquina, muchos pensaron que el 2009 le daría a la Argentina la posibilidad de “reconciliarse” con la primera potencia mundial y de convertirse en uno de los aliados de Estados Unidos en su “backyard”, como lo son Colombia, Perú y, más recientemente, Brasil. Alguno que otro habrá soñado con volver a pasados y añorados tiempos mejores o, por lo menos, con volver a tener alguna presencia –aunque sea mínima- en la agenda estadounidense.

Hoy, sin embargo, los analistas saben que esto no va a ocurrir. Con la crisis financiera en pleno auge, el próximo mandatario estadounidense –sea Barack Obama o John McCain- tendrá poco tiempo para ocuparse de las relaciones internacionales. Y si de la Argentina se trata, todavía menos.

"El mundo ya no es un mundo normal. Estados Unidos va a tener un sistema de prioridades muy distinto del que tuvo hasta ahora porque va a tener una crisis domestica muy grande”, afirmó el ex embajador argentino en Estados Unidos y actual secretario de Relaciones Internacionales del PRO, Diego Guelar. “En lo que se refiere a la Argentina, vamos a seguir sin ser una prioridad”, agregó.

El próximo presidente estadounidense “tendrá poco tiempo de preocuparse por la seguridad y el terrorismo porque la mayor preocupación será la forma de salir de la crisis financiera y recesión”, coincidió Khatchik Derghougassian, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del San Andrés. De todas maneras, la historia determina que el partido republicano tiende a implementar políticas “más duras” que el partido demócrata. En este sentido, la victoria de Obama o la de McCain podría determinar, por ejemplo, el futuro de la lucha contra las drogas en el sur del continente americano.

"Las cuestiones relacionada con Latinoamérica que pueden modificarse si gana Obama o McCain son cuestiones como la droga o incluso la relación con Cuba. A los candidatos les preocupa más el fantasma de Castro que la amenaza de Chávez porque en Estados Unidos hay muchísimos más cubanos enojados con Castro que latinos que odian a Chávez”, sostuvo Luis Rosales, profesor de la maestría de Comunicación Política de la Universidad del Salvador.

“Si gana McCain, habrá mayor continuidad de la política republicana, una postura más dura”, explicó Derghougassian. “Si gana Obama, habrá un cambio de estilo”, agregó.