Pichuco, el barrio y el proyecto de un museo vivo

La familia de Troilo impulsa la creación de un espacio que conjugue el pasado y el futuro del Bandoneón en la casa de Soler.

“Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio. Cuándo?... Cuándo?... si siempre estoy llegando”, recita Pichuco en “Nocturno a mi barrio”. Con voz quebrada, con el recuerdo intacto de aquellas noches estrelladas, la imagen fija de “la casa de la vieja” y los personajes de la cuadra. Esa cuadra que fue Troilo, esa casa en donde no nació pero que lo escuchó desde niño acariciar el bandoneón. Ese hogar de la calle Soler 3280, en el barrio de Palermo, que hoy ya no respira tango pero que su familia busca recuperar para que se convierta en el hogar de todos.

El proyecto, según una carta enviada por Francisco Torné -sobrino nieto del “Gordo”- al ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad radica en la creación del Museo del Bandoneón en la casa donde vivió Pichuco junto a su madre, Felisa. Ese espacio fue declarado el 17 de mayo de 2007 “Sitio de Interés Cultural” por la Legislatura porteña. Precisamente, fue esa declaración la que salvó al inmueble de la demolición.

“Nosotros estamos solicitando que el Gobierno de la Ciudad adquiera la que fue casa de Troilo para hacer el museo del bandoneón. No el museo de Aníbal Troilo, sino un museo del bandoneón, que no existe en Buenos Aires. La idea es que sea un museo vivo”, explica Torné, en diálogo con Perfil.com. Para la exhibición, ya se establecieron contactos con la famosa fábrica Doble A, en Alemania, para que aporten tanto material como información.

El museo tendría dos facetas: una histórica, con toda la historia del fueye y de sus ejecutantes, y otra práctica que se basa en la idea de crear una escuela de Luthiers del instrumento, ya que se trata de un oficio que debe difundirse para preservar la continuidad del instrumento. “Esto le daría la característica de un museo vivo, porque no sólo estaría el pasado, sino que también estaría su futuro”.

La idea del bandoneón escuela se sustenta en un punto básico: para aprender a tocar, no es necesario tener un bandoneón Doble A. “Vos podes aprender guitarra con una de 5 pesos. Después vas a comprar el gran instrumento. Ahora, vos no podés hacer invertir hoy a un padre tres mil o cuatro mil dólares, porque es lo que está saliendo un doble A, para ver si el chico quiere aprender”, explica Torné. “Si vos tenés un bandoneón escuela, puede estar a un precio muy accesible. El Estado los puede dar a las escuela de la ciudad, por lo menos a las escuelas de música, porque si no es imposible que alguien que quiera empezar a tocar vaya a invertir tanto dinero en un fueye”.

Apoyo desde Uruguay, vía Facebook. Si hay algo que aúna al Río de La Plata es el amor por el tango. Por eso, desde el programa radial charrúa “Malena cuenta el tango”, se gestó un grupo de apoyo a la creación del museo Aníbal “Pichuco” Troilo que ya cuenta con 442 miembros. La idea es generar adhesiones para que, por fin, se concrete

“Buscamos perpetuar el legado de uno de los más grandes compositores y bandoneonistas argentinos. La batalla la están dando junto al Gobierno Porteño algunos de sus descendientes. Es así como Francisco Torné y sus hermanos Edith y Juan Carlos, Nietos de Zita Troilo, mujer y gran amor de Aníbal Troilo, han tomado la batuta en la creación del Museo”, reza el texto publicado en Facebook, que invita a quien quiera unirse a sostener los cimientos del recuerdo del “Bandoneón mayor de Buenos Aires”.

Producción periodística:
Silvina Fiszer
Edición periodística:
Felipe Leibovich
Cámaras:
Cecilia Cavataio y Esteban Cabrera
Edición de video:
Silvina Palumbo
Diseño multimedia:
Julieta Staheli
Agedecimientos:
A Adrián Lorenzo de la productora Aguila Taura