“En otros tiempos por la estructura de la AFA (cada uno su voto), bastaba que unos pocos clubes aliasen sus sufragios para alterar una disposición, suspender los descensos o echar al técnico del Seleccionado. Es decir, no mandaba la AFA sino los dirigentes de clubes más pícaros, mas rápidos para las alianzas o las intrigas”

(1982)