EL DERROCAMIENTO DE FIDEL Y RAÚL CASTRO, UN ANHELO FRUSTRADO DEL EXILIO CUBANO
Por Jorge Álvarez (dpa)

MIAMI (dpa) - Desgastado y carente de unión por sus pugnas internas, el exilio cubano de Miami sigue pensando en el derrocamiento de los hermanos Raúl y Fidel Castro, un anhelo frustrado medio siglo después del triunfo de la Revolución Cubana.

Con base mayoritaria en el sur de Florida, el exilio, compuesto actualmente por cerca de millón y medio de personas en Estados Unidos, le aportó a Miami el calificativo de "Segunda Habana" por su nutrida representación y los múltiples aportes en todos los renglones de la esfera social.

Desde aquel lejano 1959, cuando comenzaron las emigraciones, los exiliados cubanos han desarrollado una mentalidad que refleja logros significativos en el sector económico. Pero no ha sucedido igual con el proyecto político hacia la isla, alejado de coincidencias esenciales y sin el carisma de un líder único que represente a todos.

Las estadísticas revelan que el diez por ciento de los seis millones de habitantes que residían en Cuba cuando triunfó la revolución se exiliaron en los Estados Unidos. La cifra ascendió a 261.000, cerca de 48.000 por año, entre 1966 y 1973, con los llamados "vuelos de la libertad".

El censo de 1980 en los Estados Unidos registró una población de origen cubano de 803.226 personas, muchas de ellas asentadas en el sur de Florida, que contribuyeron a que Miami se convirtiera en el tercer mercado más rico del mundo, con grandes aportes en los servicios comerciales, financieros y bancarios, entre otros.

"Es el empuje arrollador y clave de un exilio que vino a engrandecer a una ciudad como Miami que, en el pasado, ni siquiera aparecía en el mapa de los Estados Unidos, como la poderosa y gran urbe que es hoy gracias al esfuerzo y poder del exilio", afirmó el historiador Enrique Ros, en su libro "La fuerza política del exilio cubano".

En la obra, Ros resalta la incorporación de los cubanos en la vida diaria del país y cómo fueron alcanzando altos cargos en alcaldías, la legislatura estatal y el Congreso, éste último en la figura de Mel Martínez, primer cubano en llegar a esa instancia.

Y si árido resultó el camino político durante cinco décadas, la lucha del exilio enfrentará otros dos grandes obstáculos en 2009: el rechazo mayoritario al embargo de los cubanoamericanos radicados en el sur de Florida y la promesa de una relación más distendida hacia La Habana del presidente electo Barack Obama.

Una reciente encuesta del Instituto de la Opinión Pública de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) refleja que los cubanoamericanos del condado de Miami-Dade son partidarios de poner fin al embargo contra Cuba y de levantar las restricciones de los viajes y de los envíos de remesas a los familiares en la isla.

"La primera impresión es que hay una nueva corriente de cubanos, una nueva demografía, que se opone a las restricciones y al embargo. Es un proceso amplio de cambios", dijo Hugh Gladwin, director del grupo académico de FIU, quien aclaró que la mayoría de los contactados son republicanos que votaron en contra de Obama.

En un sondeo similar del pasado año, el 42 por ciento de los encuestados estaba en contra de seguir con el embargo y con las restricciones impuestas por el presidente George W. Bush en 2005, que limitan el viaje de familiares cercanos a cada tres años y el envío de dinero a trescientos dólares por trimestre.

Exiliados de línea dura desestimaron sin embargo el estudio, al considerar que no es representativo de la comunidad cubana, que se expresó en las urnas por congresistas a favor de mantener el embargo.

"¿Qué me dice a mí una encuesta de 800 personas? ¿Cómo vamos a definir así al cubanoamericano con los resultados que vimos ahora en las elecciones de noviembre y que favorecieron a tres congresistas que abogan por el embargo?", declaró Ninoska Pérez Castellón, portavoz de la organización Consejo por la Libertad de Cuba.

Pero el espectro del exilio cubano ha cambiado en su composición y también en el enfoque con la llegada de miles de personas procedentes de Cuba por diferentes vías, que dejaron familiares detrás y están deseosos de mayores vínculos entre los dos países.

Expertos del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami informaron que en los dos últimos años fiscales llegaron a Estados Unidos más del doble de cubanos que en la denominada "crisis de los balseros" de 1994.

Entre octubre de 2005 y septiembre de 2007, entraron a territorio norteamericano casi 77.000 cubanos, mientras en el éxodo de 1994 lo hicieron 37.191.

Por su parte, Obama, quien tomará posesión el 20 de enero, señaló su intención de eliminar las limitaciones a los viajes y a los envíos de remesas, además de ofrecer una vía al diálogo para analizar el diferendo político, aunque sostuvo que el embargo mantendrá su vigencia.

Al respecto, el dirigente de la organización Unión Liberal Cubana Carlos Alberto Montaner señaló que "sin duda (el embargo) debe levantarse, pero en el momento en que Fidel Castro desaparezca de la escena y comiencen los primeros síntomas de cambio".

"Hacerlo ahora sería reforzar la tendencia inmovilista -dijo- y enviaría el mensaje equivocado, porque la miseria no se debe al embargo sino a la incompetencia" del régimen.