OBAMA BUSCA EL TRIUNFO DONDE FRACASARON DIEZ PRESIDENTES: CAMBIAR A LOS CASTRO
Por Gonzalo Espáriz (dpa)

WASHINGTON (dpa) - La lista es tan larga que impresiona. En las últimas cinco décadas, diez presidentes de Estados Unidos llegaron y se marcharon, en épocas y de maneras diferentes, pero todos con una misma cosa en común: Fidel Castro seguía vivo y en La Habana, lanzando proclamas contra Washington apenas a 150 kilómetros de la Florida.

En apenas unas semanas, Barack Obama jurará el cargo como el presidente número 44 desde la independencia de Estados Unidos y el undécimo desde el ascenso al poder de Castro. Como con más o menos fuerza intentaron sus últimos antecesores, el hasta ahora senador por Illinois llega con deseos de poner fin al gobierno comunista de la isla y con nuevas ideas para conseguirlo. Pero la duda subsiste: ¿Lo logrará?

Todos los anteriores fracasaron. A finales de los 50, Dwight Eisenhower (1953-61), que vio en su segundo mandato el ascenso al poder de Castro, impuso el embargo y rompió relaciones diplomáticas. En los 60, John F. Kennedy (61-63) ordenó la fracasada invasión de "Bahía de Cochinos" y prometió no repetirla tras la crisis de los misiles, y Lyndon B. Johnson (63-69) impulsó la ley por la que todos los refugiados cubanos tienen derecho a la residencia en Estados Unidos.

Richard Nixon (69-74), más centrado en Vietnam, concluyó oficialmente los intentos por derrocar a Castro; Gerald Ford (74-77) abrió el camino para normalizar relaciones con Cuba pero lo cerró ante los apoyos de la isla al régimen marxista en Angola y a los independentistas puertorriqueños; Jimmy Carter (77-81) reabrió el camino y también lo volvió a cerrar cuando la CIA descubrió a 3.000 soldados soviéticos en la isla.

En los 80 Ronald Reagan (1981-89) ordenó la invasión de Granada, donde se produjo el primer y hasta hoy único enfrentamiento directo entre tropas estadounidenses y cubanas; con el colapso soviético, George Bush padre (1989-93) se limitó a endurecer el embargo ante la extensión de la idea de que Castro, sin el apoyo de Moscú, caería como fruta madura.

Pero no cayó. En los 90 Bill Clinton (1993-2001) intentó de nuevo los contactos, pero el derribo de dos aviones por misiles cubanos volvió a cerrarlos. Además, durante su mandato el embargo se hizo ley con el texto Helms-Burton y La Habana ganó el pulso al exilio de Miami por el caso de Elián González.

Durante el mandato de George W. Bush (2001-2009) se endureció aún más el embargo y se crearon programas para la transición en Cuba. Pero la única transición que vio La Habana fue la de Fidel a su hermano Raúl, y por culpa de la salud, no de Washington.

Ahora Obama llega con una promesa nueva: encontrarse con el líder cubano sin precondiciones. Incluso después y ante las acusaciones de "inocencia", el futuro presidente se mantuvo en su promesa y sólo matizó que serán necesarios "preparativos" para el encuentro.

"Es el momento para algo más que dura retórica que nunca da resultados. Es el momento de una nueva estrategia", aseguró. Aunque mantendrá el embargo, Obama prometió también relajar las restricciones a los viajes y los envíos de dinero a la isla. Y lo hizo donde más cuenta: en Miami.

Las promesas de Obama, impensables hace muy poco, no le impidieron adjudicarse la victoria en el estado de Florida, lo que para Michael Shifter, vicepresidente del "think tank" Diálogo Interamericano, "demuestra que el coste política no es tan alto como antes".

Una reciente encuesta de la Universidad Internacional de Miami corrobora que los tiempos están cambiando en Miami, y las nuevas generaciones ven de otra manera el conflicto: el 55 por ciento de los cubano-estadounidenses considera que el embargo debe acabarse.

Los planes de Obama tienen el respaldo de un reciente informe del "think tank" de Washington Brookings Institutions, que pidió además que Cuba sea retirado de la lista de países que patrocinan el terrorismo, dado que hace más de diez años que no se encuentran pruebas sobre la calificación.

Las propuestas fueron rubricadas por los ex presidentes Ernesto Zedillo, de México, Ricardo Lagos, de Chile, y Jorge Quiroga, de Bolivia. Y recientemente el ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, recomendó a Estados Unidos un "cambio" en la política hacia Cuba como manera de mejorar las relaciones con Latinoamérica.

Aunque Shifter considera que Obama "se echó atrás" con los matices que le hizo a su propuesta de reunirse con Castro, sí cree que "probablemente peseguirá tener canales de comunicación de bajo nivel e identificar áreas de cooperación con La Habana. En breve, una relajación gradual, un acercamiento cauto pero determinado".

La estrategia de un tono más suave para acercarse a los Castro no es nueva, porque ya lo intentaron de alguna manera Ford, Carter y Clinton, pero sí lo es la táctica de dar pasos visibles en una apertura hacia La Habana. El objetivo es desde luego de la máxima dificultad: triunfar donde antes fracasaron diez presidentes estadounidenses.